EL ORIGEN DE LA QUERENCIA

Con tan sólo seis años ya dibujaba en un papel como quería que fuese mi hípica, hecho que con los años me han recordado
antiguos compañeros del colegio y amigos de la época. Con esa edad comencé a montar a caballo sin conocer ni preocuparme
por demasiadas reglas, las básicas para disfrutar de la equitación por la naturaleza acompañado por mi padre.
Supongo que ya para entonces tenía un concepto o instinto asilvestrado de disfrutar del mundo del caballo.
Pasaron los años con mayor o menor vinculación con los equinos. Tiempo de hacer y descubrir otras cuestiones, de etapas,
viajes y experiencias de gran calado personal. Hasta que hace unos años sentí y entendí que era el momento de volver a
retomar este vínculo afectivo con el caballo ya de una manera profesional.
Trabajé y aprendí a base de experiencia y errores a ser guía ecuestre llevando a mi cargo, la mayoría de las veces, a personas
sin nociones de equitación. Cuestión que te exige observación, reflejos y saber reaccionar ante los posibles incidentes, que
no fueron pocos.
Tras aquello decidí formarme debidamente y tuve la suerte de pasar la prueba de acceso para el curso de Monitor de Equitación
de Nivel 1 en la Yeguada Militar de Zaragoza. Durante ese curso practiqué la doma clásica, el salto en pista, el completo, enganche,
etc... descubrí la manera mas tradicional de la equitación.
Por casualidades y amigos tuve en esa época la oportunidad de realizar un Curso de Manejo Natural Básico a cargo de Chico Ramirez.
Allí se produjo el choque de conceptos, ideas y disciplinas entre lo inculcado por parte del ejército esos meses y la utilización de la
lógica y el conductismo por parte de Chico Ramirez. Con este señor sentí el volver a retomar las sensaciones de cuando era niño y
montaba a caballo por el monte sin necesidad de un contacto continuo de riendas ni presión de piernas o talones, supe que estaba en
lo acertado cuando renegaba del uso de espuelas o fustas. Había una alternativa, otra manera de hacer las cosas pensando lo mejor
para el caballo y por tanto lo mejor para el jinete.
Después durante una temporada sumé experiencia como profesor de equitación impartiendo clases desde el nivel básico hasta a
alumnos con mayor experiencia siempre con la finalidad del salto de obstáculos.
Pasó algún tiempo donde realicé otros dos cursos de Manejo Natural del Caballo de la mano de Chico Ramirez y para entonces la
idea de La Querencia ya estaba agarrando forma. Pude hacerme con mi primera yegua (Deltoya) siendo una potra y pude poner en
práctica lo aprendido en los cursos de Manejo Natural con excelentes resultados.
La idea de crear una hípica propia era una cuestión vital, era la
necesidad de hacer las cosas de una manera concreta que tras años
de experiencias diversas sentía como algo importante y urgente.
Gracias, como siempre, al apoyo de mi padre, fuimos buscando un
lugar idóneo para emprender esta aventura, y ese lugar sin duda era
Loarre, por su entorno, por su castillo, por el multitud de opciones
a la hora de realizar rutas a caballo y por la cercanía con Huesca
y Zaragoza.
Gracias a Lázaro (amigo y arquitecto) plasmamos en planos un proyecto
sencillo por el que tuvimos que pelear mucho hasta llevarlo adelante.
El proceso burocrático no fue ni fácil ni ágil, algo muy reseñable
para la gente que con ilusión pretende emprender un proyecto de vida
en una zona rural desfavorecida. Tomen nota los que tengan algo
que aportar en estos procesos.

Gracias a Lázaro, Manolo, José y Vali sacamos adelante las obras
necesarias de las humildes instalaciones de las que disponemos un mes
de Febrero muy adverso.
Gracias a amigos y familiares por aportar en diferentes etapas para que el proyecto de La Querencia sea una realidad ahora mismo.
A mi hermana encargándose de todos los diseños y ayudando siempre que pudo y puede, y a mi madre que a regañadientes fue
apoyando y sigue apoyando a su manera también tengo que agradecerle todo.
A la tía María Jesús y el tío Faustino por preocuparse, preguntar y apoyar tanto. A la "familia" de Novillas, siempre dispuestos a
echar una mano, a viejos amigos de Jarque de Moncayo que ayudaron en un inicio, a los de Loarre y pueblos cercanos como Aníes,
Plasencia o Ayerbe (seguro que me dejo alguno) les doy las gracias por colaborar de una u otra forma durante el proceso.

Hípica La Querencia abrió al público el 1 de Agosto de 2012 y desde entonces estamos peleando por darnos a conocer, por aportar
una experiencia diferente y apasionante a las personas que nos visitan, por dar una alternativa de entender y manejar al caballo a
todo aquel que necesite ayuda, por hacer de una pasión una forma de vida.